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SOLSIRIO

Nuevo Orden en Octavas de Luz más Elevadas

Rumbo A La Conquista Del Ser


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El Cristo Rojo de Acuario

 

C.W. Leadbeater

 

Wesak

 

La Sabiduría De Los Triángulos

 

El Buda actual es el señor Gautama, que encarno por última vez en la india hace dos mil quinientos años, y en aquella encarnación termino una serie de vidas como el Bodhisattva y sucedió al anterior Buda Kasyapa en la Jefatura del segundo rayo en la Jerarquía oculta de nuestro globo. Su vida en la personalidad de Sidarta Gautama esta admirablemente redactada en el poema de Sir Edwin titulado La Luz De Asia.

 

Durante un ciclo mundial aparece siete budas, uno para cada raza Raíz, y se hace cargo de la actividad especial del segundo rayo en el mundo entero, ocupándose individualmente en la parte de dicha actividad que corresponde a los planos superiores, mientras confía a su auxiliar y representante el Bodhisattva el oficio de instructor en los planos inferiores.

 

Los autores Orientales no encuentran elogio suficiente encomiástico ni devoción demasiado profunda para quien alcanza la Budeida, y así como, nosotros admiramos a los Maestros que nos parecen casi Divinos en bondad y sabiduría, así los orientales, aun en mayor grado, consideran a un Buda. El Señor  Gautama, el Buda actual. Fue el primer individuo de nuestra humanidad que llego a este estupendo grado de devoción, pues los Budas precedentes habían sido fruto de otras evoluciones, y le fue preciso realizar un esfuerzo violentísimo para alcanzar su altísimo nivel. Tan estupendo fue el esfuerzo, que los budistas le llaman el mahabhiniskramana, o sea, el magno sacrificio.

 

Hace muchos  miles de años surgió la necesidad de que un adepto fuera el instructor del Mundo en la cuarta raza raíz, pues ya había llegado la hora de que la humanidad se proporcionase sus propios Budas. Hacia la mitad de la cuarta ronda de la cuarta encarnación de nuestra cadena planetaria, que era exactamente el punto central de la evolución a que pertenecemos, los Manús, los instructores y otros dignatarios que nuestra humanidad requería, vinieron de las más adelantadas humanidades de otras cadenas que habían progresado más o que eran mas viejas  que nosotros; y por haber recibido este auxilio estamos obligados a prestarlo en el porvenir a evoluciones posteriores. Así se demuestra la positiva fraternidad entre todos los seres vivientes, pues vemos que no solo existe entre los individuos de una humanidad ni aun entre los vivientes en nuestra cadena planetaria, sino que todas las cadenas del sistema solar están solidarizadas en admirable mutualidad auxiliadora.

 

No tengo prueba alguna de que los sistemas Solares se auxilien de tal suerte unos a otros, pero con arreglo a la ley de analogía me inclino hacia la afirmativa. Por lo menos he visto entidades que, procedentes de otros sistemas, han venido a visitar el nuestro y me han convencido de que no viajaban por recreo, sino con determinado propósito, que ignoro y no me compete indagarlo.

 

En la época del remoto pasado a que me he referido, nuestra humanidad debía haber comenzado a proporcionarse ella misma sus instructores; pero se nos dice que nadie había alcanzado todavía el nivel necesario para asumir tan tremenda responsabilidad. Los primeros frutos del al humanidad terrestre en aquel periodo fueron  dos hermanos que estaban en el mismo grado de desenvolvimiento oculto: uno era el que hoy llamamos el señor Gautama el Buda, y el otro nuestro actual instructor del Mundo, el Señor Maitreya. No sabemos porque no había reunido las requeridas cualidades, pero por su vehementísimo amor a la humanidad, el Señor Gautama se ofreció anhelosamente a realizar cualquier esfuerzo  que fuese necesario para adquirir las exigidas cualidades. La tradición nos informa de que vida tras vida fue practicando determinadas virtudes y en cada vida adquirió una indispensable cualidad.

 

Los libros Budistas refieren el Magno sacrificio del Señor Gautama, pero sus autores no comprendieron la índole del sacrificio, pues se figuran que el señor Gautama para enseñar la ley había descendido del plano nirvanico después de recibir la iluminación. Verdad es que descendió; pero esto no hubiera sido un sacrificio, sino una obra ordinaria, aunque no muy agradable. Su magno sacrificio fue emplear millares de años en capacitarse para ser el primero de la humanidad que pudiese ayudar a los hombres sus hermanos enseñándoles la sabiduría de eterna vida. Muy noblemente realizo esta Obra. Algo sabemos,  pero mucho más ignoramos de las encarnaciones de Buda después de haber sido el bodhisattva de su época. Fue sucesivamente, Vyasa, Hermes Trismegisto, apellidado el Padre de la sabiduría, el primero de los veintinueve Zoroastros, instructores de la religión de fuego; Orfeo entre los Griegos, a quienes enseño la música y el canto; y finalmente encarno por ultima vez en el norte de la India, peregrinó por el valle del Ganges durante cuarenta y cinco años  predicando  su ley reuniendo en su alrededor a quienes en vidas anteriores habían sido sus discípulos.

 

Por algún motivo que escapa nuestra comprensión, tal vez a causa de tan dilatado e intenso esfuerzo, no tubo tiempo El Señor Buda de llevar a la perfección algunos puertos de su Obra. En el nivel a que había llegado era ya imposible el fracaso ; pero quizá los pasados esfuerzos superaron aun tan gran poder como el suyo, sin saber por que, lo cierto es que no pudo atender algunos pormenores, y por lo tanto la vida ulterior del Señor Gautama fue distinta de la de sus predecesores.

 

Según ya dije, cuando un Bodhisattva asciende a Buda y entra en este glorioso estado con toda su cosecha, como dicen las escrituras, transmite a su sucesor toda la obra referente a la tierra, y en superiores niveles prosigue trabajando por la humanidad. Cualesquiera que sean las múltiples actividades de Dyani Buda, no le obligan en la tierra, pero a causa de las peculiares circunstancias que concurrieron  en la vida del Señor Gautama, hubo la diferencia de dos actos complementarios.

 

El primero fue que el Señor del Mundo, el Gran Rey, el Único Iniciador, envió desde Venus a uno de sus tres discípulos, los Señores de la Llama, para que encarnase en la tierra casi inmediatamente de haber recibido la iluminación el Señor Gautama, a fin de que durara una corta vida empleada en viajar por la India estableciera en ese país ciertos centros religiosos llamados mathas. En la referida encarnación se llamo Sankaracharya, fundador de una escuela de filosofía que restauro en cierto grado al Hinduismo infundiendo nueva vida en sus formulas y compendiando muchas enseñanzas de Gautama el Buda. Actualmente, el Hinduismo, aunque en muchos aspectos no llegue a su supremo ideal, es una religión mucho más viva de lo que era antes del advenimiento del Buda, cuando había degenerado en estéril formulismo.

 

Shri Sankara contribuyo también muchísimo a la disminución de los sacrificios cruentos, que ya hoy día son raros en la India. Aparte de sus enseñanzas en el plano físico, Shri Sankara realizo en los planos superiores alguna Obra oculta que tubo mucho influencia en la vida ulterior de la India.

 

El segundo acto Suplementario a que me he referido lo efectuó el Señor Gautama, quien en vez de entregarse a otra Obra superior, permaneció en suficiente contacto con el mundo para oír y escuchar las invocaciones de su sucesor cuando fuesen necesarias, de modo que en circunstancias cíclicas pudiera todavía aconsejar y auxiliar a la humanidad. También quiso volver al mundo una vez cada año en el aniversario de su Muerte y derramar sobre los Hombres un caudal de bendiciones.

 

El señor Buda posee su especial modalidad de energía que derrama al bendecir al mundo. Esta bendición es maravillosamente excepcional, porque, por su autoridad y categoría, Buda tiene acceso a planos de la naturaleza allende nuestro alcance, por lo tanto, puede transmutar y transferir a nuestro plano energía de los superiores. Sin esta mediación de Buda, las Energías de dichos planos no podría servirnos en la vida física, porque sus vibraciones son tan formidables y tan increíblemente rápidas, que nos es imposible percibirlas en  ninguno de los tres planos físico,  astral, y mental. Pero la bendición de Buda se difunde por el mundo entero y encuentra al punto canales por donde circular la transferida energía divina lleva aliento y paz a los capaces de recibirla.

 

La coyuntura elegida para dar esta bendición es el día del plenilunio del mes  Vaishakh del calendario hindú, llamado WESAK  en Ceilán y corresponde a nuestro mes de Mayo, por ser el aniversario de los más importantes acontecimientos de la última vida terrena del Señor Gautama el Buda, cuales fueron su nacimiento, iluminación y muerte.

 

En relación con esta visita del Buda, e independientemente de su trascendental significado esotérico, se celebra en el plano físico una ceremonia esotérica en la que el Señor Gautama se muestra en presencia de una multitud de peregrinos.

 

Sin embargo, no estoy seguro de si Buda se les muestra directamente o si ellos no hacen más que imitar la actitud de los adeptos y discípulos que se postran al aparecer ante el señor a quien ven cara a cara en aquel momento. Parece probable que por lo menos algunos peregrinos lo hayan visto, porque los Budistas del Asia Central saben que se celebra dicha ceremonia y la llaman <<la aparición de la Sombra o Reflejo de Buda>>, y los relatos tradicionales la describen con bastante exactitud. Se dice que tropeles de peregrinos vagan inútilmente por los alrededores sin poder encontrar el paraje donde la ceremonia se celebra; pero en cuento alcanzo a comprender no veo razón alguna para restringir el numero espectadores.

 

Todos los miembros de la Gran Fraternidad Blanca, excepto el Rey y sus tres discípulos, asisten  casi siempre a dicha ceremonia, y no hay motivo en contra de que los fervorosos individuos de la Sociedad Teosófica puedan  presenciarla en cuerpo astral. Quienes conocen el secreto se arreglan de modo que su cuerpo físico quede sumido en sueño una hora antes del plenilunio y nadie lo despierte ni perturbe hasta una hora después.

 

El paraje elegido es una meseta rodeada de no muy altas colinas, al norte de los Himalayas, no lejos de la frontera del Nepal y a unos 640 kilómetros al oeste de la ciudad de Lhasa. La meseta es de configuración toscamente oblonga de unos dos kilómetros de largo y algo menos de ancho. El terreno declina ligeramente de sur a norte y es en su mayor parte árido y pedregoso, salvo en algunos puntos cubiertos por grosera a achaparrada vegetación. Un riachuelo corre por la parte occidental de la meseta, cruza su ángulo noreste y sale por en medio del lado septentrional a través de una barranquera cubierta de pinabetes hasta llegar a un lago situado a algunos kilómetros. La comarca aledaña parece silvestre e inhabitada, pues no se ofrece a la vista edificio alguno excepto dos a tres chozas junto a las ruinas de una ermita en la falda de una de las colinas del lado oriental de la meseta.

 

Meseta

 

Cerca del centro de la mitad meridional hay a manera de altar un enorme bloque de granito gris blanquecino con vetas de una materia brillante, de unos cuatro metros de alto por dos de ancho, elevado a un metro sobre el suelo.

 

Desde algunos días antes de la fecha señalada, las márgenes del riachuelo y las faldas de las colinas circundantes se ven pobladas de grupos de tiendas de extraño y tosco aspecto, las más de ellas negras, de modo que aquel ordinariamente desolado paraje se convierte en el animado campamento de una multitud. Gran número de gentes llegan de las tribus nómadas del Asia Central y algunos de muy lejos del norte. La víspera del plenilunio todos los peregrinos toman un baño especial de carácter religioso y se lavan las ropas en preparación para presenciar la ceremonia.

 

Algunas horas antes del plenilunio se aglomeran los peregrinos en la parte septentrional de la meseta y se sientan ordenadamente en el suelo, cuidando de dejar un ancho espacio libre delante del altar. Generalmente asisten varios lamas, que aprovechan la ocasión para dirigir pláticas a los concurrentes. Una hora antes del momento exacto del plenilunio, comienzan a llegar las formas astrales entre las que se cuentan las de los miembros de la fraternidad, algunos de los cuales se materializan para que los puedan ver los peregrinos, quienes se arrodillan y postran en su presencia. A veces, los maestros y otras entidades de mayor categoría se dignan conversar amigablemente son sus discípulos y varios circunstantes. Entre tanto, los designados  al efecto disponen el altar para la ceremonia, cubriéndolo de hermosísimas flores con una enorme guirnalda del sagrado loto en cada ángulo. En el centro se coloca un precioso cuenco de oro cincelado lleno de agua, e inmediatamente delante de él se deja un espacio sin flores. Media hora antes de plenilunio, ana señal del Mahachoán, los miembros de la fraternidad se congregan en el espacio libre del centro de la meseta al norte del altar y se ordenan en tres filas en un amplio círculo, con el rostro hacia el altar. La fila exterior esta formada por los miembros mas jóvenes de la fraternidad y los Oficiales superiores ocupan ciertos puntos de la fila interior. Después de cantan en idioma pali algunos versículos de las escrituras budistas, y al terminar el canto se materializan el Señor Maitreya en el centro del circulo con el Cetro de Poder  en la mano, que sirve de fulcro para el gobierno de la energía efundida por el logos planetario, quien los magnetizo hace millones de años, cuando por primera vez puso en movimiento la oleada de vida humana en Su cadena de mundos. Se nos dice que el Cetro de Poder es el signos físico de la concentración y atención del Logos y que se transporta de globo  en globo según sea uno u otro el foco de la evolución, de modo que cuando el cetro salga de nuestra tierra para el inmediato globo quedará sumida en una especie de letargo. No sabemos  si también se transporta el Cetro a los globos no físicos ni tampoco sabemos la manera de usarlo ni la parte que desempeña en la economía del mundo. Esta ordinariamente al cuidado del Señor del Mundo en Shamballa y tan solo se lo presta al Señor Maitreya con ocasión del festival del plenilunio de Wesak. Es una barra de un metal desconocido para los químicos terrenos, llamado oricalco, de unos 60 centímetros de largo por 5 centímetros de diámetro, que lleva engarzado en cada extremo un grueso diamante tallado en forma de esfera proyectada en punta cónica, y siempre parece rodeado de una aura de brillante y transparente llama. Conviene advertir que durante la ceremonia únicamente maneja y toca  el Cetro el Señor Maitreya.

 

 

(Figura del Cetro)

Cetro de Poder

 

Cetro de Poder

Al materializarse en el centro del círculo, todos los Adeptos se inclinan reverentemente ante Él y se canta otro versículo. Mientras dura el canto, el círculo Interior del Adeptos se divide en ocho segmentos para formar una cruz dentro del círculo exterior, cuyo centro sigue ocupando el Señor Maitreya. En el inmediato acto de este pomposo ritual, la cruz se convierte en triangulo, en cuyo vértice se coloca el Señor Maitreya  cerca del altar, sobre el que deposita severamente en Cetro de Poder, en el espacio contiguo al cuenco de oro, el triangulo de adeptos se muda en una figura curvada en que todos dan rostro al altar. En el siguiente movimiento, la figura curvada se transforma en un triangulo invertido, de modo que resulta el emblema de la sociedad Teosófica, aunque sin la serpiente. El triangulo invertido se convierte después de en la estrella de cinco puntas -, cuyo vértice meridional cercano al altar ocupa el Señor Maitreya y los demás dignatarios o Choanes los cinco puntos de intersección de los lados. Acompañamos el diagrama de la página, de las diferentes figuras para facilitar su comprensión.

 

Al llegar a este acto final de los preliminares de la ceremonia, cesa el canto y, tras algunos instantes de solemne silencio, empuña de nuevo el Señor Maitreya el Cetro de Poder y, levantándolo  por encima de su cabeza, exclama con sonora voz en lengua pali:
   -Todo esta a punto. ¡Ven Maestro!

 

Vuelve a depositar en el altar el Cetro de Poder en el exacto momento astronómico del plenilunio, y entonces aparece por encima de las colinas meridionales la colosal figura de Señor Buda. Los miembros de la Fraternidad se inclinan con las manos juntas y la multitud se prosterna con el rostro en el suelo y postrada permanece, mientras los cantores entonan los tres versículos que el Buda enseño al niño Chatta durante su última vida terrena:

 

   <<El Señor Buda, el sabio de los Sakyas, es el mejor instructor de la humanidad. Hizo cuanto debía hacer y paso a la opuesta orilla (el nirvana). Esta Henchido de fortaleza y energía tomo por guía al bienaventurado ser.

 

   >>La verdad es inmaterial. Nos libra de la pasión, el deseo, y de la tristeza. Es inmaculada. Es dulce, sencilla y lógica. Tomo esta verdad por guía.

 

>>Todo cuanto se da a las ocho categorías de Nobles Seres que por pares forman los cuatro grados y conocen la verdad, obtiene crecida recompensa. Tomo por guía esta Fraternidad de nobles Seres>>.

 

Entonces la multitud se levanta y contempla la presencia del Señor, mientras la Fraternidad entona en beneficio del pueblo la hermosa letra del Sutta Mahamangala, que, traducido por el Profesor Rhys Davids, dice así:

 

   <<En su anhelo del bien, los Devas y los hombres han señalado varias cosas dignas de bendición. Dinos ¡OH! Maestro, ¿Cuál es la mayor bendición?

 

   >>No servir al insensato. Servir al Sabio. Honrar a quien merezca honra. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Morar en un país ameno. Haber cumplido buenas acciones en pasadas vidas. Tener el alma henchida de nobles deseos. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Mucha intuición y mucha Educación. Dominio propio y mente disciplinada. Amables palabras bien dichas. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Ayudar a Padre y Madre. Amar a la esposa y a los hijos. Seguir una apacible profesión. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Dar limosna y vivir rectamente. Auxiliar a los parientes. Obrar de modo que no merezca vituperio. Esta es la mayor bendición.

 

   >>aborrecer el pecado y no pecar más. Abstenerse de bebidas embriagantes. No ser perezoso en el bien Obrar. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Ser paciente, manso y sufrido. Asociarse con los pacíficos. Tener pláticas religiosas en tiempo oportuno. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Refrenarse y ser  puro. Conocer las cuatro verdades capitales. Saber que existe el nirvana. Esta es la mayor bendición.

 

   >>Permanecer inconmoviblemente sereno ante las estremecedoras vicisitudes de la vida, sin pasión ni tristeza. Esta es la Mayor bendición.

 

  

Diagrama XX

 

Meseta

>>De todo punto invencible es quien así procede. Pro doquiera completamente seguro. Esta es la mayor bendición>>.

 

La figura flotante sobre las colinas es de colosal tamaño, pero reproduce exactamente la forma y característica del cuerpo que usó el Señor Buda en su última vida terrena. Aparece sentado con las piernas cruzadas y las manos juntas, vestido con el amarillo sayal de los monjes budistas, de modo que el brazo derecho queda desnudo. No es posible describir exactamente el aspecto del rostro, en verdad divino, porque armoniza la sabiduría y el amor, la serenidad y la fortaleza en una sola expresión que contiene todo cuanto cabe imaginar como divino. El color del rostro es blanco-amarillento y las facciones claramente dibujadas. La frente, espaciosa y noble; los ojos rasgados, brillantes e intensamente azules; la nariz levemente aguileña; los labios rojos y firmemente señalados. Sin embargo, todo esto solo nos muestra la mascara corporal y apenas nos da una idea del vivido conjunto. La cabellera es negra, casi azulada y ondulante, pero no tan larga como se acostumbra en la India ni rasurada como la de los monjes orientales, sino cortada hasta un poco antes de llegar a los hombros. Partida por el medio y echada atrás desde la frente.
  
Dícese que cuando el príncipe Sidarta dejo la casa paterna en busca de la verdad se corto a cercén la cabellera con su espada y desde entonces la llevo así cortada.
  

 

Terminado el cato del Sutta Majamangala, el señor Maitreya toma el cuenco de oro que lleno de agua esta sobre el altar y durante algunos momentos lo sostiene por encima de la cabeza, mientras los circunstantes, que se han provisto de vasos llenos de agua, imitan Su actitud. Al reponer el cuenco de oro sobre el altar, entona la Fraternidad  otro versículo:

 

<<Él Señor, el Santo, de perfecto conocimiento, que posee los ocho linajes de conocimiento y han cumplido los quince santos ejercicios, que siguió el  camino que conduce a la iluminación, que conoce los tres mundos, el sin rival, el instructor de Dioses y hombres, el Bienaventurado, el Señor Buda>>.

 

Al terminar el canto, el Señor levanta la mano derecha en actitud de bendecir y una sonrisa de amor irradia de sus labios y una lluvia de flores se derrama sobre la multitud que vuelve a prosternarse mientras los miembros de la Fraternidad se inclinan reverentemente. Entre tanto, la figura se va desvaneciendo poco a poco en los aires y el gentío prorrumpe en exclamaciones de júbilo y alabanza. Los miembros de  la fraternidad se acercan al Señor Maitreya por orden d categoría y van tomando un sorbito de agua del cuenco de oro, al paso que el pueblo sorbe del agua contenida en sus respectivos vasos, llevándose a casa la sobrante en sus botellas de cuero, pues la consideran como agua bendita que los librará de todo maligna influencia y aun podrá curar sus enfermedades. Después, los de la multitud se felicitan mutuamente y se llevan a sus lejanos hogares indeleble recuerdo de la ceremonia en que han tomado parte.

 

Capitulo del Libro "Los Maestros y el Sendero" por C.W. Leadbeater

 

 

 


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